¿QUÉ ES EL TURISMO CINEMATOGRÁFICO?

 

Una de las tendencias mantenidas en el tiempo es la percepción de cómo una producción cinematográfica puede influenciar en las visitas turísticas o turismo cinematográfico.

Dicha noción es el resultado de la influencia que pueden generar las películas, series de TV, comerciales, telenovelas y documentales como elementos promocionales, debido a que permanece por un largo período en la mente del espectador, acogida por una audiencia más amplia y los lazos emocionales que se pueden crear a través de la narración de historias.

Sin duda son influyentes en la decisión de los usuarios y turistas a la hora de elegir un destino para vacacionar o conocer. Existen grandes ejemplos de lo potente que puede ser el turismo cinematográfico, por ejemplo, tras el lanzamiento de Corazón Valiente se incrementó a un 300% los turistas en Escocia, el aumento del 50% de turistas en los lugares donde se rodó Harry Potter o la efervescencia de los fanáticos de Breaking Bad por conocer la mítica casa de Walter White en Albuquerque, México.

En la región hay varios ejemplos, partiendo por caleta Tumbes, cuyo auge turístico es posterior a su elección como plató de rodaje, en series de TV como “Santo Ladrón” o en la reciente película “Jhonny 100 pesos”. Otro caso emblemático es el Salto del Laja, constantemente citado en publicidad (Motorola) o en películas (Godzilla 4).

El caso más emblemático quizás es el pueblito minero de Lota: un set de escenografía montada para la película “Sub Terra” (2004) y que hoy es una de las principales atracciones del circuito Lota Sorprendente, donde se celebra la cultura minera y la pluma de Baldomero Lillo. Prueba irrefutable de que una producción audiovisual puede ayudar a consolidar un destino, creando nuevas rutas, atractivos e hitos turísticos que ayuden a generar más riqueza en cada territorio.